Descubren el planeta más caliente con una temperatura superior a 4300 °C

KELT-9B, es el planeta más caliente descubierto hasta ahora con una temperatura superior a 4300°C en la cara que permanece de frente a su estrella.

El pasado 5 de junio un equipo de investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro y el Programa de Exploración Exoplanetario de la NASA en Pasadena California, liderado por el profesor Scott Gaudi de la Universidad Estatal de Ohaio en Columbus, publicó en la revista NATURE sus hallazgos en torno al exoplaneta

KELT-9B, develando que este es el más caliente descubierto hasta ahora con una temperatura superior a 4300°C en la cara que permanece de frente a su estrella.

Este planeta que habría sido descubierto hace unos tres años, por los astrónomos responsables de uno de los telescopios KELT (Kilodegree Extremely Little Telescope), está a 650 años luz de nuestro planeta, en la constelación Cygnus, es 2,8 veces más masivo pero la mitad de denso que Júpiter (el planeta más grande de nuestro sistema solar) y da una vuelta completa en torno a su estrella cada día y medio dejando tras de sí una estela gaseosa similar a la de los cometas.
¿Por qué es tan caliente?

KELT-9, la estrella en torno a la que gira el planeta, es más de dos veces más grande que nuestro Sol y casi dos veces más caliente, es una estrella joven de 300 millones de años.

Al igual que la Luna siempre da la misma cara a la Tierra, el planeta KELT- 9b siempre da la misma cara a la estrella KELT-9 y se encuentra 30 veces más cerca que la Tierra del Sol. Keivan Stassun, profesor de física y astronomía en la

Universidad Vanderbilt de Nashville, Tennessee y quien dirigió el estudio con Gaudí expresó que “KELT-9 irradia tanta radiación ultravioleta que puede evaporar completamente el planeta”.

Habitualmente los científicos centran sus esfuerzos en estudiar planetas potencialmente habitables por los humanos, similares a la Tierra o en los que se pueda desarrollar la vida, sin embargo los investigadores que hicieron esta publicación han argumentado que estudiar cuerpos como el KELT-9b y KELT-9 contribuye a conocer más a fondo cómo nacen y mueren las estrellas y cómo se forman los sistemas planetarios en entornos extremos. Por lo que esperan continuar con sus estudios usando otros telescopios como el Spitzer, el Hubble o el James Webb, que sería lanzado en el año 2018.

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